Vuelta a Alicante, no me canso de visitarla

Volver a Alicante siempre es un placer, y si es para recorrer en moto sus innumerables carreteras, mejor. Alicante es una de las provincias españolas con una orografía más montañosa, casi no hay un metro llano, valles y crestas rocosas se dejan caer hasta la misma línea de costa.

El interior de la provincia está repleto de pueblos aislados con mucha personalidad, entre rocas, bosques mediterráneos, cultivos de cítricos, almendros, olivos,... hierbas aromáticas por todos los rincones, con un clima excepcional.

Esta vez entro por el norte, Castellón de Rugat y Salem marcan el límite con Valencia... y nada más entrar la cresta de Benicadell nos recibe con su imponente pico... y un poco más abajo el precioso embalse de Beniarrés que ya nos da paso al Vall de la Gallinera. Precioso valle de pueblos encastrados entre montañas y una carretera que hace las delicias de cualquier motero. 

Como ya he disfrutado más de una vez de esa zona, esta vez tomo la CV-712 hacia Alcalá de la Jovada y la Vall d´Ebo. Por desgracia los devastadores incendios han convertido esa zona en una especie de campo lunar de roca viva, que hace que circular por allí sea una experiencia un poco mística. 


Ahora tomo un camino que tenía muchas ganas, el Camí de Petracos, que nos lleva entre moles de roca que van cerrando el camino al Santuario del Pla de Petracos, antiguo poblado morisco lleno de abrigos de roca y cuevas... la caída de la tarde allí acaba de transformarse en mística de verdad.



Y por fin llego al bonito pueblo de Benigembla, donde ya ye pernoctado alguna vez. La tranquilidad entre montañas mientras cae la noche y paseo por sus calles hace que cada vez me guste más ese pueblo.


Al día siguiente nada más salir el plato fuerte del día, el Coll de Rates (CV-715), para mi, el puerto de montaña más bonito de Alicante desde la vertiente norte. Arriba en su mirador se puede contemplar todo el Mar Mediterráneo y la sucesión de pequeñas sierras que caen a sus pies. Una auténtica maravilla.



Circulo ahora por otra sucesión de carreteras entre montañas al siguiente valle, el de Guadalest con dicho pueblo y su embalse como cabecera turística de la zona. El museo de la moto es parada obligatoria, al igual que parar en alguna de las ventas de carretera a comprar productos típicos de la zona, mermeladas, miel, licores. 



Como telón de fondo tenemos la Sierra de Aitana, donde llegaremos después de haber enlazado los puertos de Confrides y Tudons (quizá el puerto más conocido de Alicante). Un festival de subidas y bajadas con curvas infinitas y un asfalto perfecto. Una de las mejores zonas moteras de España sin duda.


Salimos de Aitana y pasando por Benilloba, Gorga, Millena, Benimarful y Muro de Alcoy me dirijo a la otra gran serranía de Alicante. La Sierra de Mariola. Allí muchos sitios para visitar, desde el precioso pueblo de Bocairent, hasta el Santuario de Agrés, pasando por el paraje natural de la Font Roja.



La tarde cae en tranquilidad mientras bajo por el Valle del Juguete, la Foia de Castalla con los pueblitos de Ibi, Onil, Castalla, Biar,... Ya en el sureste de la provincia. Una noche en buena compañía de buenos amigos pone, una vez más, el broche de oro a esta visita a Alicante... que no será la última.



Un saludo y nos vemos en las carreteras!

 



Comentarios

  1. Impresionante... que bonito y que maravilla leerte

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    1. Gracias!! Seguiremos publicando cosas, aunque sea para los amigos ;-)

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